|
Dr. Hugo Ortiz
Segarra |
 |
| |
La
gran mayoría estamos conscientes que la sociedad contemporánea
se caracteriza como una sociedad del conocimiento, y que al convertirse
el saber en su bien clave, cualquier persona que no posea al menos
alguna forma de él, no tiene ni la más mínima
posibilidad de acceder a los demás beneficios de esa sociedad.
Sin embargo, paradójicamente, el número de ciudadanos
que no poseen este saber está creciendo, porque las instituciones
educativas por más eficientes que sean y por más
que lo intenten, son incapaces de distribuir este bien entre todos.
|
Una de las principales causas de esta paradoja es la dificultad de
acceso a la educación superior que tienen los que trabajan y
los que viven en zonas alejadas.
Este somero cuadro de situación hace evidente la necesidad de
seleccionar o crear nuevas estrategias para abordar la realidad; estas
nuevas formas, sin duda, tienen que estar relacionadas con los nuevos
paradigmas de la educación superior, que van marcando caminos
alternativos frente a la necesidad de dar respuesta a los requerimientos
de la sociedad. De este modo las nuevas estrategias que planteemos deberán
tender a desarrollar en nuestros alumnos una nueva forma de pensar,
sentir y actuar que les permita integrarse en este mundo, comprenderlo
y sobre todo transformarlo.
Lo anterior significa que la educación a distancia o abierta
y semipresencial, ha cesado de ser una quijotada o una innovación
pasajera y se ha tornado en una auténtica revolución educativa
en expansión, que por su capacidad de liberarnos de las limitaciones
tradicionales de las cuatro paredes del aula, de aprovechar los adelantos
de la moderna tecnología, de reducir los costos para el Estado
y de transformar a la educación presencial, puede compararse
a lo que fue la Astronomía con la Revolución Copernicana.
La aparición de nuevos modelos educativos, como el caso de la
educación a distancia, no pretende desvirtuar la importancia
y posible vigencia de otras formas universitarias tradicionales, que
con orígenes muy remotos, han sido y siguen siendo pilares fundamentales
de las sociedades civilizadas.
La Universidad Católica de Cuenca, a través de su Unidad
Académica de Estudios a Distancia, haciendo conciencia de su
rol y tomando como sustento fundamental toda su experiencia y la de
otras instituciones de educación superior, nacionales y extranjeras,
emprendió con el sistema de estudios a distancia y semipresencial,
como alternativas válidas en la formación integral del
nuevo profesional, sin descuidar lo cognoscitivo, lo sico-motor y lo
socio-afectivo.
En mi calidad de Decano de la Unidad Académica de Estudios a
Distancia, a todas las personas de buena voluntad e interesadas en el
estudio universitario que ingresan a esta página informativa,
les hago llegar la más cordial bienvenida. Estaremos gustosos,
todo el equipo de trabajo, de servirle y ayudarle con sus inquietudes
y necesidades académicas, administrativas y profesionales, ¡
contáctenos !